Sólo tres puentes sobre el río Salí unen San Miguel de Tucumán con el este del conurbano. Constituyen el acceso a la ciudad y su salida. El tránsito caótico, las infracciones viales y la dueña de muchos paisajes tucumanos, la basura, se han apoderado hace tiempo de estas obras de arte. Ómnibus, automóviles, bicicletas, camiones, motocicletas y carros de tracción a sangre circulan a menudo indiferentes al peatón que se plantea una cuestión de vida o muerte cuando debe cruzar el Lucas Córdoba, el Ingeniero Barros y el de San Andrés.

Las infracciones están a la orden del día en el primero de los viaductos. Uno de los inspectores apostados en el lugar dijo que el problema es que los conductores se apoderan la rotonda que está en la entrada de la ciudad bandeña y no dejan cruzar a la gente; tampoco hay sendas peatonales. Entre los más transgresores se la ley, se hallan los colectiveros y los camioneros que, por ahorrarse la vuelta a la rotonda, hacen una cortada ilegal y cruzan para entrar a una de las estaciones de servicios que se hallan de cada lado. Este puente une San Miguel de Tucumán con La Banda, Cruz Alta, Los Ralos, Las Cejas, Lastenia y la ruta nacional N° 9. Las márgenes de la avenida de Circunvalación que conduce hasta el Lucas Córdoba están tapizadas de desperdicios.

El puente Ingeniero Barros conduce al aeropuerto, a Alderetes, a El Chañar y a La Florida. Se halla en mucho mejor estado que sus colegas y pese al recorrido de agentes de la Dirección de Delitos Rurales y Ecológicos para impedir que los carros arrojen basura, estos se la ingenian para lograr su cometido.

El viaducto de San Andrés constituye la salida hacia Santiago del Estero. Las alrededor de 400 familias del barrio Ampliación Los Vallistos, ubicado entre los municipios capitalino y bandeño, viven con el corazón en la boca cuando deben cruzar y lo hacen a las corridas para evitar ser atropellados. Otra posibilidad sería que pasaran por debajo del puente, pero la basura hace imposible la circulación. Mientras un periodista de nuestro diario hacía la nota, el fotógrafo sorprendió a un carro en el momento en que arrojaba basura en el lugar.

Según un funcionario municipal de San Miguel de Tucumán, cuando se concrete la obra de revalorización de la Costanera esta realidad podría cambiar. De acuerdo con un máster plan que sería presentado en los próximos 15 días, no se descarta la construcción de un nuevo puente de acceso a la ciudad, como una extensión de la avenida Pedro Miguel Aráoz.

Respecto de la basura, el titular de Vialidad Nacional en Tucumán dijo que nadie controla a los carros para que no tiren desperdicios. "Necesitaríamos 20 camiones para sacar la basura y al otro día sería lo mismo", dijo.

A menudo se afirma que tanto las transgresiones viales como la vocación por la suciedad de los tucumanos son cuestiones culturales. Si las municipalidades y sus organismos ambientales actuaran en conjunto con un plan determinado para controlar en forma constante que no sucedan estos quebrantamientos de las normas, aplicando sanciones económicas onerosas a los infractores, posiblemente se pondrían en retirada estos malos hábitos. No deja de ser una vergüenza que San Miguel de Tucumán siga recibiendo al visitante con una bienvenida de basurales en sus banquinas y en los puentes, y que los vecinos corran el riesgo de perder la vida porque el Estado no hace respetar las leyes.